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Mi experiencia en prácticas con la discapacidad auditiva

Introducción

La sociedad actual ve a la discapacidad como una deficiencia que atender y busca la manera de normalizar para integrar a la sociedad; de cierta forma la discapacidad es un problema funcional, pero eso no implica que se pueda “normalizar”. La discapacidad auditiva se refiere a las personas que poseen deficiencia en su aparato auditivo que le afecta en la audición según sus niveles: leve, moderada o severa; durante años se ha visto a las personas sordas como personas con discapacidad silenciosa porque solo se logra percibir en la forma de comunicarse. Los Derechos Humanos mencionan que existen dos formas de ver la discapacidad: desde la visión médica y desde la perspectiva social.

La primera visión que permaneció por mayor tiempo el siglo pasado sigue siendo la dominante hasta hoy, ésta busca las formas de hacer “normales” a las personas a través de implantes, terapia de lenguaje, oralización y un largo proceso de aprendizaje. Por tanto, la meta es adquirir un lenguaje oral aceptable para comunicarse eficientemente en la sociedad. Asimismo, la segunda visión, la social no coloca el problema en la persona sino en la sociedad, es ella la que debe adaptarse a la discapacidad favoreciendo la aceptación, implementar las condiciones y derechos iguales para todas las personas.

En la educación se percibe actualmente que permanece la visión médica, se sigue creyendo que las personas que presentan una discapacidad deben estar en centros aptos para ellos y no en las escuelas regulares; aunque se haga promoción de la inclusión educativa, en la realidad muy poco se da este proceso.

Durante mi tiempo de prácticas tuve la oportunidad de estar en un centro dedicado a la educación de niños con discapacidad sensorial, la finalidad de este lugar es ofrecer a sus estudiantes el aprendizaje de diversas habilidades que los hagan autosuficientes y capaces de adaptarse a la sociedad. Tomando en cuenta su premisa ofrecen una serie de beneficios sociales a las familias, la cual incluye implantes cocleares para aquellos alumnos que según un estudio médico sean candidatos.

En la actualidad cuentan con un mayor número de niños con discapacidad auditiva que corresponden a 11 grupos, teniendo 6 alumnos por aula aproximadamente acompañados por su docente; la agrupación de ellos no es por edad ni grado, sino depende de la etapa de adquisición del lenguaje oral en la que se encuentren. También existen 2 grupos de niños con discapacidad visual con 4 alumnos por aula acompañado igualmente por un docente.

Por tanto, mi trabajo de prácticas apoyado de la observación previa, fue enfocado a la alfabetización emocional, reconocimiento de las emociones y autocontrol de ellas a través de ejercicios prácticos factibles en su vida diaria escolar; estas actividades fueron aplicadas a todos los grupos de niños con discapacidad auditiva. Es por eso, que el siguiente análisis se enfoca en el aprendizaje de estos niños con quien se mantuvo el mayor contacto e interacción.


Aprendizaje basado en la visión médica

Las metas que busca esta visión es que el niño sordo hable y su forma de comunicarse sea oralmente, aunque implique un largo proceso ésta se convierte en la principal apuesta. Es por eso tan importante que los alumnos posean sus audífonos o aparatos que les ayuden en el proceso de aprendizaje del lenguaje oral. Su objetivo principal:

Que la persona con discapacidad auditiva se desarrolle plenamente en todos los ámbitos (lingüístico, académico, social y emocional), mediante la comunicación oral, con el fin de que hable y se integre en la sociedad al igual que cualquier oyente. Que aprenda la lengua oral que se habla en su comunidad (código), en sus modalidades oral y escrita. (Secretaría de Educación Pública, 2012, p. 33)

Por consiguiente, buscan todos los recursos posibles ofreciendo una educación que atienda a la necesidad o preocupación que pueda existir en las familias de sus alumnos; avivan la esperanza de que estos niños hablarán como cualquier persona oyente. Por parte del Instituto brindan un serio compromiso por el proceso de cada niño e involucran a los padres o tutores de ellos a participar en éste. Luego de poseer la lengua oral: “Apuesta a la integración del niño sordo en escuelas regulares con apoyo parcial o de maestros especialistas, y el trabajo intensivo de manera individual con terapeutas del lenguaje” (Secretaría de Educación Pública, 2012, p. 33).

Esta misma visión considera que estos niños deben recibir mayor atención en un centro dedicado a ellos; una escuela regular sin las condiciones adecuadas se puede considerar un retraso y de igual forma el aprendizaje de lengua de señas se convierte en una barrera para obtener la lengua oral. Así pues, la institución prohíbe hacer señas para comunicarse y no recomienda su estudio en horario extracurricular.

La oralización

Hasta hoy esta institución goza de gran reconocimiento por el trabajo que realizan, aunque el proceso se perciba largo, sí da resultados y es por eso que muchas personas apoyan de diversas formas esta iniciativa arriesgada por la fundadora. El gobierno también reconoce esta obra y la riqueza que es para la sociedad.


Aprendizaje basado en la visión sociocultural y la importancia de la Lengua de Señas

La educación es un derecho para todas las personas y debe ser accesible para todos sin importar la condición; el Artículo 24 de la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad y su Protocolo Facultativo menciona: “Las personas con discapacidad puedan acceder a una educación primaria y secundaria inclusiva, de calidad y gratuita, en igualdad de condiciones con las demás, en la comunidad en que vivan” (Comisión Nacional de los Derechos Humanos, 2020, p.30). Asimismo, no debe existir distinción y cada centro educativo debe comprometerse a mejorar las condiciones para todos.

Por otra parte, esta misma “Convención” recomienda que el alumno con discapacidad auditiva tenga acceso a la comunicación según sus condiciones: “Facilitar el aprendizaje de la lengua de señas y la promoción de la identidad lingüística de las personas sordas” (Comisión Nacional de los Derechos Humanos, 2020, p.31). Se reconoce que la lengua de señas es una lengua válida con sus reglas gramaticales y favorece el aprendizaje de los niños, privarles a ellos de este primer estudio puede incumplir con los derechos que deben tener por naturaleza como el derecho a la comunicación, además el no facilitarle este lenguaje puede traer dificultades serias en su escolarización posteriormente.

Martins (2020) cita a Kruse quien afirmó que:

La lengua de señas es el verdadero equipamiento de la vida mental del sordo-mudo; él piensa y se comunica sólo por este medio, y él recibe por este mismo medio los conceptos y las ideas [...] Precede cualquier otro lenguaje, y abriendo camino hacia el pensamiento, permite al sordo alcanzar, comprender a la palabra y a la propia idea de lenguaje. La lengua de señas es un medio indispensable de comunicación entre el profesor y el alumno, y es de enorme valor en el aula para la explicación de conceptos y palabras. No sólo abre el camino a la enseñanza inicial, sino que también ofrece un apoyo continuo para el proceso de orientación y explicación. (p. 15)

Todos los seres humanos desde que nacemos aprendemos a comunicarnos y nos enseñan a hablar; cuando se nace o se adquiere una discapacidad auditiva también deberían enseñarnos a comunicar según nuestra capacidad y no esperar hasta un largo proceso de oralización para poder expresar nuestras ideas y sentimientos. Retomando lo dicho anteriormente sobre privar el aprendizaje de la lengua de señas, puede traer problemas que serían difíciles de corregir.

El erróneo supuesto de que un niño sordo aprenderá a hablar y leer los labios sólo si es expuesto únicamente a la lengua oral, ha tenido consecuencias sumamente nocivas en las prácticas educativas para esta población, y ha expuesto a muchos sordos a crecer incomunicados y desinformados. (Secretaría de Educación Pública, 2012, p. 44)

En mi experiencia, se notaba una metodología dolorosa y frustrante para un niño o niña, ésta consistía en estar sentado varias horas del día recibiendo un aprendizaje tradicional de la lengua oral, los 11 grupos en donde se trabajó, la maestra titular habla y el niño repite innumerables veces hasta que lo diga bien. Aparte de esto, las correcciones individuales pueden durar mucho tiempo dependiendo de los avances. Hablar es una obligación y dentro del aula no se permite hacer señas; pero en la realidad solo se esfuerzan a decir las palabras en las clases y cuando están en contacto con sus iguales se comunican con señas, esto confirma que cuando se aprende algo sin motivación no logran percibir en qué les pueda ayudar para sus vidas.

Lengua de señas

Las maestras hacen el mayor esfuerzo por cumplir con las exigencias de la institución; se les reconoce la paciencia y dedicación que aplican en enseñar los diferentes vocabularios para los niños; pero precisamente por lo largo que es este proceso se observa el descontento y disconformidad en ellos; contando también que algunas no reciben instrucciones de cómo llevar a cabo la enseñanza a sus alumnos, sino por el contrario, tienen que embarcarse en un camino de ensayo y error basándose en las experiencias u orientaciones de las colegas. Explica Giroto et al.: “El aprendizaje de la modalidad oral es deseado, pero no puede ser perseguido como el único objetivo educativo y comunicativo, ni como la única posibilidad de minimizar las diferencias causadas por la sordera” (citado por Martins, 2020, p. 22). Por esta razón se torna un ambiente cansado para ambas partes, alumnos y docentes, en donde las horas se cuentan para terminar y no existe esa motivación de disfrutar el aprender.


Conclusión

Se reconoce la importancia de la oralización de las personas sordas debido a la sociedad en la que vivimos, este mundo no va a cambiar y seguirá existiendo la discriminación a cualquier persona que sea percibida como diferente. Por su parte, no se puede caer en una falsa visión utópica de inclusión cuando sabemos que las condiciones no existen y no hay prioridad en ellas, así pues, estas personas deben comprometerse en la adaptación para poder acceder a las oportunidades que por sí solas no les llegan.

El trabajo que se hace en la institución referida es loable y es una riqueza para la sociedad a través del apoyo y dedicación que brindan, a su vez, el acompañamiento a las familias es positivo propiciándoles esperanza en un ambiente igualitario donde entienden que no están solos en este camino.

Mi crítica radica no en descalificar este trabajo, sino que se puede fortalecer más ampliando los horizontes y ofreciendo más oportunidades en diversas áreas; por ejemplo, la prohibición de hacer señas es una gran debilidad y violación de un derecho; no se trata de inclinarse por un solo lado sino de unificar ambas partes para que el alumno sea más beneficiado. La invitación es a buscar que los estudiantes se desarrollen integralmente a través del bilingüismo, que aprendan su primera lengua (LSM) en casa y luego que lleven un proceso de oralización en alguna institución; esto favorece primero los procesos mentales que son tan importantes en el desarrollo del niño y segundo la oportunidad de comunicarse tanto con oyentes como con sordos.

El bilingüismo no requiere que la persona sea igual de competente en todas las lenguas, ni que su competencia permanezca invariable a lo largo del tiempo esto es, que el niño sordo que desarrolla una lengua de señas puede ir aprendiendo también el español como una segunda lengua, en su modalidad escrita (o hablada según sus posibilidades y sus restos auditivos). (Secretaría de Educación Pública, 2012, p. 45)

Crecer en oportunidades es un desafío, pero no es imposible; cada cierto tiempo se deben replantear la forma en la que se enseña y más cuando se trata de personas con discapacidad. La esperanza es que como sociedad comprendamos que somos iguales y que estas instituciones vivan conectadas con otras escuelas con diferentes filosofías para enriquecer y seguir buscando el bien común.



Referencias

Comisión Nacional de los Derechos Humanos (2020). La Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad y su Protocolo Facultativo. México: CNDH.

Martins, A. (2020). Reflexiones sobre la oralización del sordo y aspectos de su educación. Revista Enfoques Educacionales, Vol. 17, No. 1, 13-25.

Secretaría de Educación Pública (2012). Orientaciones para la atención educativa de alumnos sordos. México: SEP.

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